top of page

Arrebatadores del Reino: El llamado a una generación violenta en el espíritu

Arrebatadores del Reino
Arrebatadores del Reino
"Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan." — Mateo 11:12

Vivimos en una era donde la comodidad espiritual se ha convertido en la norma. Muchos creyentes han adoptado una postura pasiva ante el Reino de Dios, esperando que las bendiciones caigan del cielo sin esfuerzo, sin lucha, sin altar. Pero Jesús nos dejó claro en Mateo 11:12-14 que el Reino no funciona así. El Reino no se observa desde la distancia, se arrebata con determinación.


El Reino irrumpe con poder


Desde los días de Juan el Bautista, algo cambió radicalmente en la historia espiritual de la humanidad. Juan fue la voz que rompió 400 años de silencio profético, gritando en el desierto: "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!"


Ese grito sigue resonando hoy.


El Reino de Dios no es un concepto bonito ni una filosofía religiosa. Es una invasión divina en la tierra. Es Dios reclamando su derecho sobre lo que el pecado, la cultura y la oscuridad han tratado de controlar.


El Reino irrumpe donde hay caos. Irrumpe donde hay dolor. Irrumpe donde el enemigo declaró "no hay esperanza". Y cuando ese Reino se manifiesta, todo poder contrario se sacude. La enfermedad se resiste, los sistemas religiosos se ofenden, el infierno se incomoda.


Por eso Jesús afirma: "el reino sufre violencia". Cada vez que el Reino avanza, las tinieblas reaccionan. Cuando el Reino se acerca, o hay avivamiento… o hay confrontación.


Si cuando decides buscar más de Dios se levanta oposición, no te sorprendas. No es casualidad. Es señal de que estás tocando territorio del Reino.


Los violentos lo arrebatan


"Yo no vine a ver qué pasa, vine a provocar que algo pase." 

Ahora bien, ¿qué significa ser un "violento espiritual"? No tiene nada que ver con agresividad humana o fanatismo religioso. Se trata de una fuerza espiritual que nace en el interior de aquellos que han sido transformados por el Espíritu Santo.


Hay personas que quieren el Reino… pero sin guerra espiritual, sin renuncia, sin altar, sin obediencia. Y eso simplemente no funciona. El Reino no se hereda por costumbre, se conquista por entrega.


El violento espiritual es aquel que:

  • Ora cuando nadie lo ve

  • Adora cuando no siente

  • Perdona aunque duela

  • Sigue sembrando aunque parezca que no hay fruto


El violento dice: "Yo no vine a ver qué pasa, vine a provocar que algo pase." Sabe que hay promesas que no se reciben sentadas, se arrebatan de rodillas.


El violento espiritual se rehúsa a rendirse. Aunque le cierren puertas, sigue creyendo que el Reino se abre paso. Aunque lo traicionen, no deja de servir. Aunque lo critiquen, sigue amando.


El Reino no se le da al más talentoso, sino al más obediente. No se le entrega al que más habla, sino al que permanece.


Una dispensación terminó


Jesús continuó diciendo: "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Y si queréis recibirlo, él es Elías, el que había de venir."


Con Juan el Bautista se cerró la era de la promesa y comenzó la era del cumplimiento. Hasta Juan, el Reino era anunciado. Desde Jesús, el Reino se manifiesta.


Y hoy, tú y yo no estamos llamados solo a hablar del Reino… estamos llamados a manifestarlo en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad.


Juan preparó el camino para Jesús, pero Dios está levantando una generación que prepara el camino para su regreso. Una generación de hombres, mujeres, adultos y jóvenes que no negocian la verdad, que no cambian su mensaje para agradar a las masas, sino que establecen el Reino con carácter, pureza y autoridad.


Elías confrontó a Acab. Juan confrontó a Herodes. Y la iglesia de hoy está llamada a confrontar el sistema de pecado con la verdad del Evangelio.


El espíritu de David


Estamos llamados a no pasar por alto todo aquello que amenace el Reino. Sino que con valentía, como David, nos aproximemos al Goliat y declaremos: "¿Quién es este filisteo incircunciso que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente?"


Dios está llamando hombres y mujeres valientes que ante la amenaza le digan al Rey: "No se preocupe por este filisteo. ¡Yo iré a pelear contra él!"


Y con toda autoridad de Dios se paren de frente al gigante. Aunque sean subestimados y menospreciados por los hombres, saben que su aprobación viene de parte de Dios.


David declaró al gigante: "Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado."


Dios está buscando jóvenes y adultos que sepan quiénes son en Dios. Que conozcan su diseño. Que reconozcan que son hijos de Dios y, por lo tanto, coherederos del Reino de los Cielos conjuntamente con Jesús.


Cuando conoces tu diseño, adquieres sentido de pertenencia. Cuando sabes realmente dónde estás parado, te conectas sin problema a la fuente. Y la fuente de vida es Cristo… la fuente de sabiduría es Cristo. La fuente que te da valor es Jesús el Nazareno, el hijo de Dios, quien te dice en esta hora: "Hijo mío, esfuérzate y sé valiente."


La marca inconfundible de los arrebatadores


Los que arrebatan el Reino tienen algo diferente. Una marca inconfundible:


Tienen visión espiritual. Ven lo que otros no ven. Donde otros ven desierto, ellos ven una oportunidad de gloria. No miran con ojos naturales, sino con ojos del Espíritu.


También tienen un corazón quebrantado. No son arrogantes. Saben que sin Dios no pueden. El violento espiritual no pelea con armas humanas, sino con lágrimas, con adoración y con fe.


Esa humildad los hace radicalmente obedientes. Aunque no entiendan, obedecen. Aunque nadie los aplauda, permanecen. Aunque se sientan solos, siguen firmes porque saben quién los envió.


Por eso mantienen un altar activo. No hay Reino sin altar. El altar es donde muere el yo, donde se renueva la fe, donde el fuego nunca se apaga. Quien no tiene altar, no tiene autoridad.


Y finalmente, son constructores del Reino. No destruyen con sus palabras; edifican con su vida. No compiten, colaboran. No viven criticando lo que otros hacen, sino haciendo lo que Dios les mandó.


Un llamado a despertar


Si te has sentido cansado, desanimado, pensando que ya no hay propósito, que las puertas se cerraron, que lo que Dios te prometió no se cumplirá… escucha esto:

"Levántate. Este es tu tiempo de arrebatar el Reino."


No te acomodes al desánimo. No aceptes la mentira del enemigo que te dice "ya se acabó". Dios te está llamando a recuperar el territorio que perdiste: tu comunión, tu fe, tu familia, tu ministerio.


Vuelve al altar. Vuelve al fuego. Vuelve al Reino.


Hay una generación que Dios está despertando, y tú eres parte de ella. Una generación que no huye del desierto, sino que transforma el desierto en oasis. Una generación que no se conforma con escuchar, sino que actúa, ora, proclama y establece.


Dios no te llamó para sobrevivir en el desierto. Te llamó para establecer su Reino en medio de él.




ree

Sobre el autor


El Pastor Luis Bernier dirige el programa radial "Estableciendo el Reino de Dios" que se transmite los martes alternos a las 7:00 PM por 90.7FM Radio Nueva Generación en Guayama, Puerto Rico, y por www.ng907fm.com

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page